La guerra de los moriscos en las Alpujarras

CAPITULO VIII.

Que trata del levantamiento general de los moriscos de la Alpujarra 

Congoja pone verdaderamente pensar, cuando mas haber de escribir, las abominaciones y maldades con que hicieron este levantamiento los moriscos y monfis de la Alpujarra y de los otros lugares del reino de Granada. Lo primero que hicieron fue apellidar el nombre y seta de Mahoma, declarando ser moros ajenos de la santa fe católica, que tantos años había que profesaban sus padres y abuelos. Era cosa de maravilla ver cuan ensañados estaban todos, chicos y grandes, en la maldita seta; decian las oraciones a Mahoma, hacian sus procesiones y plegarias, descubriendo las mujeres casadas los pechos, las doncellas las cabezas; y teniendo los cabellos esparcidos por los hombros, bailaban publicamente en las calles, abrazaban  los hombres, yendo los mozos gandules delante haciendole aire con los pañuelos, y diciendole en voz alta que ya era llegado el tiempo del estado de la inocencia, y que mirando en la libertad de su ley, se iban derechos al cielo, llamandola ley de suavidad,  que daba todo contento y deleite. Y a un mesmo tiempo, sin respetar a cosa divina ni humana, como enemigos de toda religion y caridad, llenos de rabia cruel y diabolica ira, robaron, quemaron y destruyeron las iglesias, despedazaron las venerables imagenes, deshicieron los altares, y  poniendo manos violentas en los sacerdotes de Jesucristo, que les enseñaban las cosas de la fe y administraban los sacramentos, los llevaron por las calles y plazas desnudos y descalzos,  en publico escarnio y afrenta. A unos asesinaron, a otros asaetearon vivios, y a muchos hicieron padecer  diversos generos de martirios. La mesma crueldad usaron con los cristianos legos que moraban en aquellos lugares, sin respetar vecino a vecino, compadre a compadre ni amigo a amigo; y aunque algunos lo quisieron hacer, no fueron parte para ello, porque era tanta la ira de los malos, que matando cuantos les venia a las manos, tampoco daban vida a quien se lo impedia.  Robaronles las casas, y a los que se recogian en las torres y lugares fuertes los cercaron y rodearon con llamas de fuego, y quemando muchos dellos. A todos los que se le rindieron a partido dieron igualmente muerte, no queriendo que quedase cristiano vivo en toda la tierra, que pasase de diez años arriba. Esta pestilencia comenzo en Lanjaron, y paso a Orgiba el jueves en la tarde en la taa de Poqueira, y de alli se fue extendiendo el humo de la sedicion y maldad en tanta manera, que en un improviso cubrio toda la faz de aquella tierra, como se ira diciendo por su orden. Y porque juntamente con la historia de este rebelion hemos de hacer una breve descripcion de las taas de la Alpujarra y lugares dellas, para que el letor lleve mejor gusto en todo, diremos primero en este lugar que cosa es taa, y lo que significa este nombre berberisco.

Taa es un epiteto de que antiguamente usaron los africanos en todas las ciudades nobles, como dijimos atrás en el capitulo tercero del primer libro, y taa quiere decir cabeza de partido o feligresia de gente natural africana, aunque otros interpreten pueblos avasallados y sujetos. Dicen algunos moriscos antiguos haber oido a sus pasados, que por ser las sierras de la Alpujarra fragosas y estar pobladas de gente barbara, indomita y tan soberbia, que con dificultad los reyes moros podian averiguarse con ellos, por estar confiados en la aspereza de la sierra, como acaece tambien en las serranias de Africa, que estan pobladas de bereberes, tomaron por remedio dividirlas toda en alcaidias y repartirlas entre los mesmos naturales de la tierra; y despues que estos hubieron hecho castillos en sus partidos, vinieron a meter en ellos otros alcaides granadinos y de otras partes, con alguna gente de guerra, para poderlos avasallar. Como habia en cada partido destos un alcaide, a quien obedecian mil o dos mil vasallos, tambien habia un alfaqui mayor que tenia lo espiritual a su cargo, y aquel distrito llamaban taa. Finalmente, es lo mesmo que en Africa nueiba , que quiere decir partido de barbaros pecheros del magacen del Rey; una de las cuales es la tierra de Orgiba, que aunque cae fuera de la Alpujarra, esta en la entrada della, donde comenzaremos por alli su maldad, y por la mesma orden iremos prosiguiendo en las demas taas como se fueron alzando.

Luego como en Lanjaron, lugar del valle de Lecrin, se entendio el desasosiego de los moriscos, el licenciado Espinosa y el bachiller Juan Bautista, benficiados de aquella iglesia, y Miguel de Morales, su sacristan, y hasta diez y seis cristianos, se metieron en la iglesia y llegando Abenfarax, les mando poner fuego, y el beneficiado Juan Bautista se descolgo por una pleita de esparto y se entrego luego al tirano, el cual le hizo matar a cuchilladas, y prosiguiendo en el fuego de la iglesia, la quemo y hudio sobre los que estaban dentro. Y haciendolos sacar de debajo de las ruinas, los hizo llevar al campo, y alli no se hartaban de dar cuchilladas en los cuerpos muertos: tanta era la ira que tenian contra el nombre cristiano. Luego pasaron a la taa de Orgiba, llevando consigo a los mancebos del lugar.