CAPITULO XXXI

Cómo don Diego de Tejada fue a ocupar a Trablate, lugar del valle de Lecrín, y los moros le desbarataron, y la descripción de aquel valle. 

Llámase valle de Lecrín la quebrada que hace la sierra mayor, tres leguas a poniente de Grananda, donde comienza a levantarse la Sierra Nevada. Tiene a poniente la sierra de Nanjar, que confina con el rio de Alhama; al cierzo la vega de Granada y los llanos del Quempe; al mediodia confina con las Guájaras, que caen en lo de Salobreña, y con tierra de Motril; y á levante con la Sierra Nevada y con la taa de Órgiba. Hay en este valle veinte lugares, llamados Padul, Dúrcal, Nigüelas, Acequia, Mondujar, Harat, Alarabat, el Chite, Béznar, Tablate, Lanjarón, Ixbor, Concha, Guzbijar, Melegix, Múlchas, Restábal, las Albuñuelas, Saláres, Lújar, Pinos del Rich ó del Valle. Es abundante toda esta tierra de muchas aguas de rios y de fuentes, y tiene grandes arboledas de olivos y morales y otros árboles frutales, donde cogen los moradores diversidad de frutas tempranas muy buenas, y muchas naranjas, limones, cidras y toda clase de agro que llevan a vender a la ciudad de Granada y a otras partes.  Los pastos para los ganados son muy buenos, y cogen cantidad de pan de secano y de riego en los lugares bajos, y la cria de seda es mucha y muy buena. Corren por este valle seis rios, que proceden de la sierra mayor. El primero hace a la parte de poniente,  llámanle rio de las Albuñuelas, porque nace de dos fuentes junto al lugar de las Albuñuelas; el cual pasa cerca de los lugares de Salares y Pinos del Valle y se va despues a juntar con el rio de Motril. El segundo nace par del lugar de Melegix, y se va a juntar con el de las Albuñuelas por bajo de Restábal. El tercero nace de la Sierra Nevada, y va a dar en una laguna grande que se hace entre los lugares del Padúl y Dúrcal, y de allí va a juntarse con el rio de las Albuñuelaas. El cuarto nace tambien en la Sierra Nevada, en el paraje del lugar de Acequia y antes que llegue al  lugar se parte en dos brazos, y tomándole en medio, va el uno a dar al lugar del Chite y el otro a Tablate, y de allí al rio de las Albuñuelas y al de Motril. El quinto nace tambien en la Sierra Nevada y va al lugar de Lanjarón y de alli al rio de Motril. Y el sexto, que nace mas a levante de la mesma sierra, es el que divide los terminos del valle y de la taa de Órgiba, el cual se va a meter en el rio de Motril por los lugares de Sortes, Benizalte y Pago, y caen en lo de Órgiba. Los lugares bajos del valle de Lecrín se alzaron el segundo dia de Pascua, cuando Abenfarax y los otros monfís que venian de Granada llegaron a Béznar porque hicieron encreyente á los moriscos que la ciudad y el Alhambra era suya, y que el Albaicin quedaba levantado, y como hubieron robado las iglesias y matado  muchos cristianos de los que vivian en ellos, pasaron a levantar los otros lugares de la Alpujarra,; mas los que moraban en el Padul, Dúrcal, Nigüeles,las Albuñuelas y Salares, que son los mas cercanos a Granada, no se alzaron por entonces, aunque se fueron muchos dellos a la sierra, que hicieron despues mucho daño en busca de su perdicion. Uno de los lugares alzados fue Tablate, que esta puesto cerca de un paso importante, por donde por necesidad se habia de ir para pasar a la Alpujarra. Queriendo pues el marques de Mondéjar tenerle ocupado para cuando fuese menester, mando a don Diego de Quesada que, con la gente que tenia en Dúrcal y la que le enviaba para aquel efecto, se fuese a poner en Tablate, y que el capitán Lorenzo de Avila volviese a Granada, y de alli fuese a recoger la gente de las siete villas, porque entendia salir con brevedad a castigar los rebeldes. Luego que llego esta orden a Dúrcal, don Diego de Quesada, con toda la gente de a pie y á caballo que alli habia, se fue al lugar de Béznar, y hallando las casas solas y la iglesia destruida y quemada, paso a Tablate, donde hallo tambien las casas solas, y los moradores subidos a la sierra. A este lugar llego la gente muy fatigada, asi la gente como los caballos, y como se desmandasen luego por la calles y casas desordenadamente, sin poner centinela a lo largo, y con harto menos recato del que convenia a la gente de guerra, los  moros, que los estaban mirando desde lo alto de los cerros, vieron buena ocasion para acometerlos, y juntándose muchos dellos, bajaron los mas encubierto que pudieron, y los acometieron impetuosamente en las casas y en las calles, y mataron y hirieron muchos cristianos. Hubo muchos escuderos que no teniendo tiempo de enfrenar los caballos, que estaban comiendo, se los dejaron, y salieron del lugar huyendo a pie; y hicieron los moros mucho mas daño, si no fuera por unos soldados que se habian desmandado  sin orden a buscar que robar por aquellos cerros; los cuales, viendo que bajaban  de la sierra desde lejos y sospechando lo que iban a hacer, dieron grandes voces a los nuestros, y los capearon con una capa, para que se pusiesen en arma, y hicieron tanto, hasta que el propio Diego de Tejada, que andaba por la plaza del lugar con tanto de cuidado mas que los otros, oyo las voces y entendiendo lo que podría ser, hizo tocar á arma á gran priesa, y con la gente que pudo recoger de presto, salio al campo y ordeno un escuadron, donde guareciesen los que salian huyendo del lugar; y cuando le parecio que convenia, se retiro, y dejo el paso que se la habia mandado guardar, teniendo poca confianza en aquella gente timida, mal plática y poco  experimentada que llevaba consigo, y por los lugares de Béznar y de Dúrcal paso al Padul, yendo siempre escaramuzado con los moros; los cuales le siguieron hasta el barranco de Dúrcal, y de alli se volvieron, no osando pasar adelante, por ser tierra donde era superior la caballeria.